viernes, 16 de octubre de 2009

Utopía

Comimos esa tarde y él me dijo que en efecto estaba casado y tenía un hijo, yo respiraba aliviada porque había sentido su mirada explorando mi rostro más de lo normal.

Salimos del restaurante y no me dio un abrazo que duró demasiado tiempo, no me dijo que yo era una chica muy linda, ni frunció el seño cuando le dije que estaba profundamente enamorada de mi novio.

Nunca pasamos más tiempo juntos del debido y nunca rompimos las barreras de confianza, siempre hemos sido respetuosos del espacio vital del otro.

Alguna vez pensé que a lo mejor era atractivo pero la idea se desvaneció tan pronto como había llegado, nunca he tenido la tentación de besarlo o tomarlo de la mano, él nunca me ha dedicado un escrito que me haga estremecer, y definitivamente nunca nos hemos hecho caricias en las manos o los pies por debajo de la mesa.

1 comentario:

polvo de menta dijo...

ahora entiendo lo que twitteaste.