Asshh pos si nomás traía dos rifles AR-15, tres pistolas, 633 cartuchos de diversos calibres, 16 celulares y cerca de 100 mil dólares, que injusticiaaaa, lo mejor es el comparativo de las fotos, no si ya los últimos días del año las redacciones se mueren.
martes, 23 de diciembre de 2008
Ahhh el periodismo decembrino
Asshh pos si nomás traía dos rifles AR-15, tres pistolas, 633 cartuchos de diversos calibres, 16 celulares y cerca de 100 mil dólares, que injusticiaaaa, lo mejor es el comparativo de las fotos, no si ya los últimos días del año las redacciones se mueren.
sábado, 20 de diciembre de 2008
Dos personas no caben en el mismo sitio
-Hey, yo te conozco de algún lado!!!- y lo abracé, me valió si ella era su novia, la ignoré y traté de quedarme ahí sólo un poco más.
No deje de verlo, fui cínica, se presentaba el ácido en voz de la niñita y JA y yo no dejaba de verlo, me cambiaba de lugar lo veía de espaldas, de frente, de lado, recordé tantas cosas, al mismo tiempo no quería recordar más.
Pasé detrás de él, medio traté de hacerle cosquillas, me siguió estábamos parados uno frente al otro, no deseaba otra cosa que abrazarlo, esos ojos siempre me han gustado mucho, tan profundos, siempre cuestionando, las pestañas lacias, el cuello erguido -maldita sea yo sólo quiero que podamos ser amigos y vernos por gusto, por favor vuélveme a querer un poco, no me ames, quiéreme poquito- se acercó me vio de arriba a abajo.
He cambiado, la gente dice que soy más chaparrita cada vez, que soy más flaca, yo veo mi cabello distinto y mi modo de vestir siempre diferente, supongo que me veía cambiada, él siempre ha sido alto pero sin duda se veía enorme, la cara recía, temblé.
El teléfono tembló también, sin dejar de verlo contesté era L., di la espalda, colgué y cuando volví a voltear él había pedido un par de cervezas en la barra y caminaba a la mesa donde ella lo esperaba, salí corriendo.
Con el aire reaccioné, estaba a media calle y el celular vibraba en la bolsa del vestido, a L. lo vi a lo lejos tratando de encontrarme, me alegré de verlo e hice todo lo posible por cambiar la sonrisa amarga que me inundaba la cara, me fui acercando, la silueta se hizo nítida, quise un abrazo, lo sentí más sincero que nunca.
- Gracias por venir, me sentía perdida- entramos, nos sentamos; L. tiene el don de ponerme de buenas, me hace tolerante, me hace contenta.
Por azares del destino terminé sentada a solas con él en los camerinos, L. esperaba afuera bebiendo cerveza, él me miraba solemne tratando de evadir mis comentarios (tienes razón, mis comentarios son cada vez más incisivos), yo sólo sonreí y no paraba de decir que me daba gusto él exito de sus proyectos, la sonrisa de ambos se empezó a poner agria.
- Creo que ya prendieron la luz allá afuera- no le di tiempo a contestar y salí disparada buscando a L., no estaba.
Él trató de entrar al baño pero estaba L., esperó, L. salió y se quedaron mirando yo me quedé fría cuando me di cuenta.
L. regresó a sentarse, lo abracé -perdón, no debí dejarte solito tanto tiempo-, él salió del baño y avanzó a la puerta, su acompañante se despidió y no me quedó otro remedio que presentarlos, me sentí más cínica que nunca.
Se fueron, L. y yo nos despedimos de los ácidos y salimos del lugar, la fiesta se había acabado.
Afuera todo el aire era frío, la luz era de hielo, el pavimento era una roca congelada, lo único cálido era la mano de L. sosteniendo la mía,lo quiero.
-Corramos, hace mucho frío-, mis botas hacían ruidos, Leo me detuvo en una calle cerca de insurgentes, me besó y yo me sentí la persona más afortunada sobre la tierra, creo que lo soy.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Qué loco!!!
miércoles, 3 de diciembre de 2008
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Mi hermana
Ha pasado mucho tiempo de su vida recortando empaques desechables de los de las palomitas de maíz para horno de microondas, supongo que algún día sabré para qué son, por ahora la quiero
martes, 25 de noviembre de 2008
Amores Internacionales

martes, 18 de noviembre de 2008
Yo no suelo escribir estas cosas pero...
No soy talentosa para escribir, no puedo ni escribir un blog sin dejar las cosas a medias, definitivamente no soy buena trabajando en equipo ni cargando egos ajenos.
Quiero correr de verdad, quiero que toda la sarta de idioteces que merodea mi cabezota se salga de ahí y me deje pensar claro quién soy.
Estoy a punto de terminar una carrera de la que, sin querer me enamoré, sin ser correspondida, y hoy me siento exactamente como hace cuatro años cuando la prepa me arrojó de sus entrañas antes de que yo pudiera digerir de qué se trataba.
No soy más que fanfarrona, no hago más que asentir cuando no entiendo bajo la promesa de que lo averiguaré, no soy humilde y soy todo lo soberbia que alguien humano puede ser, soy acaparadora, soy trepadora, no soy mala persona pero no soy buena, eso lo se.
Y ahora sólo soy madeja de nervios y lágrimas, mocos y gemiditos bajitos para que nadie se despierte, soy canciones viejas, soy miedo, no quiero ser nada si tengo que ser eso
domingo, 9 de noviembre de 2008
No pueden dejar
de espiar las fotos los "exe's" en las redes sociales
de hacer compulsivamente eso que secretamente disfrutan tanto (que puede o no tener que ver con lo de los EXE's)
de gastar dinero aún cuando los cálculos indican que no hay pa' llegar con liquidez a la quincena
de fumar aunque ya no sean bien vistos en ningún restaurant condechi
de escuchar a Intocable en las fiestas ya pedos (aclaro: me encanta intocable sobria y alcoholizada)
de bailar "no rompas más mi pobre corazón" en las bodas de Salón (y la versión igual con letra diferente pero más rápido)
pero definitivamente no pueden dejar de ir a
www.acidolarevista.com
El que no vaya no tiene perdón de DIOS ( y miren que en próximo número lo van a conocer)
Buena noticia
Sus cuentos siempre me han parecido brillantes, muy brillantes, como las historias que uno oye de viva voz y no puede dejar de escuchar hasta que llegan a su fin.
Gerardo cargaba con un amor viejo que hasta el día de hoy dudo que haya superado pues la sonrisa le sale igual de amarga que aquellos días, cuando mientras llovía yo leía sus cuentos, suspirando y pensando si alguien me escribiría alguna vez algo así.
Frida Menesc escribió una historia de su Ciudad Lokura, inspirada en Gerardo, inspirada en los miedos al "hubiera" y en esa sonrisa amarga de uno de mis mejores amigos.
El teléfono sonó el otro día, el cuento salió seleccionado para un certamen en la FES Acatlán, así que todos aquellos que no tengan nada que hacer el martes 11 a las 11 am pueden ir a la FES al auditorio de investigación en el Bunquer y escuchar los latidos de Ernesto, un espejo donde quise retaratar al Gerry y sus eternas sonrisas.
Decir adiós
Mi hermana entró, dejó el cambio en el canastito tejido sobre la barra y lo soltó: “Dice Pepe que le van a hacer una misa a su mamá porque falleció hace dos semanas”.
A la vuelta de mi casa hay una papelería, cuando era niña solía ir como chorrocientas veces al día porque siempre he pensado que mi cuadra es un lugar hermoso, y era uno de los pretextos para salir de mi casa y quedarme parada en medio de la calle contemplando las nubes pasando deprisa por detrás del muro que cierra la calle.
En la papelería estaba siempre Pepe, quien tiene un hermano gemelo, mi vecina Mari y yo siempre nos preguntábamos quién era quién, luego de un tiempo llegamos a la conclusión de que Pepe era el del buen carácter. Ocasionalmente estaba por ahí su mamá, con su carácter fuerte y el halo de respeto rodeándola como una consecuencia natural.
Empecé a prestarle atención a la señora luego del 96, en ese año cumplí 10 años y aprendí a andar en bicicleta, el columpio de la casa lo quitaron porque un día se subieron 9 de mis primos y lo rompieron al tiempo que se interrumpieron las tardes de lectura con mi abuela en el jardín; en ese año, una noche de agosto me despertó mi mamá de madrugada “Michi está en el hospital”.
Llegamos a casa de mi otra abuela, quien nos cobijó y nos recostó en la cama, al día siguiente me lo dijeron: Michi había muerto.
Lloré como nunca, la única forma de controlarme fue advertirme que si no me calmaba no iría a despedirme de ella; era huérfana, hasta ese día la única mamá que conocía era ella, quien me daba de desayunar, comer y cenar, quien me consolaba, me peinaba y abrazaba por las tardes mientras veíamos sus telenovelas.
Dejé de andar en bicicleta, mi mamá dejó su trabajo y se convirtió en mamá de tiempo completo aún sin estar lista, yo comencé a ensimismarme y un día encontré un gran parecido entre mi abuela y la madre de Pepe.
Poco a poco me acerqué a una señora dura y amable, con una sonrisa que me recordaba los gestos de mi abuela, me hubiera gustado que a Michi también le gustara la cultura rusa y las manualidades, me hubiera gustado mucho conocerlas más a ambas.
Hace no mucho mi hermana llegó de la papelería: “la mamá de Pepe está enferma”, y la noticia me caló en las venas casi del mismo modo que cuando mi madre me despertó una madrugada en el 96.
No me he parado mucho en la pape desde entonces, no sé que decir, no sé como no buscar ese rostro que me recordaba a mi Mamá Michi, no quise verla enferma y no quiero no verla más porque me cuesta decir adiós al recuerdo vivo de mi abuela.
Paso por fuera y veo un moño negro colgado en la puerta de su casa, desde la calle se siente el duelo, la misma sensación de vacío que vive en mi casa desde hace doce años, que respiran las plantas secas y que lloran los pajaritos todos los días al caer la tarde.
“Prométeme que tú nunca te vas a morir”, le dije una noche a mi mamá mientras me arropaba, “todos nos vamos a morir, pero te prometo que yo no moriré pronto” me contestó.


