Mañana tengo un evento, es una presentación de un libro, hace un par de meses tuve una, empezó aburrido , siguió como un evento ameno donde me convertí en una socialité de petatiux y terminó como una de las peores indigestiones de mi vida (eso explica la parte de “de petatiux”).
Llegué corriendo, había mucha gente sentada alrededor de pequeñas mesas en el salón del hotel Nikko, a mi me gusta lo fastuoso de esos hoteles pero debo admitir que nunca he ido a algo ajeno al trabajo y me resulta trabajoso disfrutar del confort.
“Busca al monito, ubícalo, sácale una entrevistas y huye”, eso pensé cuando vi que no había ni agua para beber (es de todos bien sabido que evento de noche en hotel elegante es , de menos, buen trago seguro).
Terminó la presentación y fui con la señorita de prensa, -ahora gran cuatita-, le pregunté por el fulano en cuestión y me llevó directito.
Justo cuando estaba por finalizar la entrevista empezó el desfile de meseros: que tu copita de vino, que tu galleta con cochinada elegante, que tu cerveza, que tu brocheta de salchicha empanizada de wacala, que tus empanadas de pescado, que tus camarones.
Y yo tragando la saliva y preguntándole una cosa irrespondible tras otra, y el tipo –un gordito de sonrisa bien amigable- abría los ojos más de lo común cada vez que una charola se acercaba a más de tres pasos.
Me rendí, le dije que muchas gracias, que estupendo el libro, que tú y yo forever friends y veinte mil babosadas más. Me escabullí por un vinito y justo que me cae el chahuistle, la señorita de prensa me llevó a punta de pistola a conocer al tipo español director de la editorial, y ahí le voy.
No se cómo pero luego de que el fulano en cuestión criticara que la edición del periódico le manchaba sus delicadas y españoletas manos (y que obvio yo le respondiera con algo sutil pero llegador y rompemadres), empezamos a platicar así, de grandes compadres.
La charla se amenizó con toneladas de comida que llegaban sin parar, bocadillos orientales, luego como de cocina española y para rematar minipmabazos, miniquecas y mini gorditas.
Salí de ahí contenta por el vino y con la panza llena. Al otro día ni siquiera pude ir la oficina del tremendo retortijón.
Lo cierto es que así es mi trabajo, una montaña rusa de la que uno se quiere bajar durante el periodo previo al primer jalón, ya luego todo pasa muy rápido y al final uno se quiere volver a trepar al tren.
Van varias veces que pospongo postear, escribir cuentos, leer, o hace el quehacer porque tengo que trabajar y las mismas veces pospongo el trabajo por perder el tiempo en Internet (redes sociales para ser exactos).
No es por huevonada, admito que tengo un problema de atención, me cuesta trabajo concentrarme y más si se trata de un tema que no conozco. Ahora me pasa eso en el trabajo un día si y el otro también , pero a veces el hamster me corre más rápido de lo normal y entrego cosas buenas , aún pese a mis malos intentos de socialité financiera, lo cuales espero continúen.
lunes, 1 de marzo de 2010
domingo, 10 de enero de 2010
Alas para qué las quiero, si tengo un cuarto para soñar
miércoles, 23 de diciembre de 2009
O-eeee Oe Oe Oe O-eee Nor-tec, Nor-tec
La primera vez que los escuché estaba sentada en el patio de la preparatoria, eran algo completamente nuevo, eran como escuchar el megadance camino al rancho donde crecí, miento, era mejor.
Los seguí, fui a tantos conciertos pude, los escuche en días lluviosos; desnuda y acompañada en el asiento trasero de un corsa azul; sola y arropada en medio del frío en esas noches de año nuevo cuando ya todos se fueron a dormir.
Han ido conmigo al otro lado del mundo y han sido mi refugio cuando tengo ansias locas de bailar.
Es como decir que si a la modernidad aunque la pobreza de todos los días nos escupa en la cara. Es como sonreírle al futuro aún cuando sabemos que estamos atados al pasado.
No tengo que decir que el lunario del auditorio rugió al ritmo de un acordeón y un sintetizador, no tengo que decir que tuve miedo de que el piso se cayera de tanta gente brincando al mismo tiempo.
No tengo que decir porqué me encanta Nortec.
http://www.youtube.com/watch?v=QVLOZ8iOIec
Los seguí, fui a tantos conciertos pude, los escuche en días lluviosos; desnuda y acompañada en el asiento trasero de un corsa azul; sola y arropada en medio del frío en esas noches de año nuevo cuando ya todos se fueron a dormir.
Han ido conmigo al otro lado del mundo y han sido mi refugio cuando tengo ansias locas de bailar.
Es como decir que si a la modernidad aunque la pobreza de todos los días nos escupa en la cara. Es como sonreírle al futuro aún cuando sabemos que estamos atados al pasado.
No tengo que decir que el lunario del auditorio rugió al ritmo de un acordeón y un sintetizador, no tengo que decir que tuve miedo de que el piso se cayera de tanta gente brincando al mismo tiempo.
No tengo que decir porqué me encanta Nortec.
http://www.youtube.com/watch?v=QVLOZ8iOIec
Señores ladrones, no soy rica
Soy de las personas que mira siempre el precio antes de decidir sobre alguna compra, o que en el menú ve primero el precio antes del nombre del platillo.
Fui de las amigas chocosas que se enajenaban con los ipod de las amigas ricas, los veía como algo touch, algo nuevo, algo extremadamente caro y lejano de mi alcance.
He tenido sólo unos tenis de marca en la vida y los compré en el tianguis. Pagaba con credencial de la universidad los camiones.
Es cierto, nunca he tenido hambre por no tener dinero (al menos no estando en casa), nunca he sabido lo que se siente tener miedo a que el casero no perdone el atraso en una renta, pero no vivo en la opulencia.
Me duele el codo de ir al cine, nunca he salido de vacaciones con la familia en avión y nunca hemos tenido un auto más nuevo que un modelo 78.
Yo me pregunto si un asaltante de camión tendrá esas consideraciones en la mente, ¿cuánto puede dejar un atraco?, la gente hoy más que nunca vive al día, me he sorprendido con mi pasaje justo en el monedero antes de subir al autobús y es cuando me da más miedo ¿qué pasa si no tengo nada que darles?
Este año me han asaltado 3 veces, en una de ellas traía la computadora en el bolso –la cual no he acabado de pagar-, a mi hermana le tocó también hace unas semanas.
Ella recién entró a trabajar, le pagaron 600 pesos por un par de semanas, más o menos la mitad de lo que costaba el teléfono que le quitaron, así se va el dinero entre sustos, el dinero que no gastamos en diversión o en zapatos.
Yo me pregunto, porqué si los maleantes se han hecho tan buenos para sembrar terror en el transporte público no idean la forma de robarle un poco a los diputados o a todos los miembros de la clase política que son los culpables de que no haya trabajo, de que yo tenga que viajar en camiones largas distancias para ir a trabajar, o que mi hermana tenga ataques de nervios a raíz del último asalto.
Fui de las amigas chocosas que se enajenaban con los ipod de las amigas ricas, los veía como algo touch, algo nuevo, algo extremadamente caro y lejano de mi alcance.
He tenido sólo unos tenis de marca en la vida y los compré en el tianguis. Pagaba con credencial de la universidad los camiones.
Es cierto, nunca he tenido hambre por no tener dinero (al menos no estando en casa), nunca he sabido lo que se siente tener miedo a que el casero no perdone el atraso en una renta, pero no vivo en la opulencia.
Me duele el codo de ir al cine, nunca he salido de vacaciones con la familia en avión y nunca hemos tenido un auto más nuevo que un modelo 78.
Yo me pregunto si un asaltante de camión tendrá esas consideraciones en la mente, ¿cuánto puede dejar un atraco?, la gente hoy más que nunca vive al día, me he sorprendido con mi pasaje justo en el monedero antes de subir al autobús y es cuando me da más miedo ¿qué pasa si no tengo nada que darles?
Este año me han asaltado 3 veces, en una de ellas traía la computadora en el bolso –la cual no he acabado de pagar-, a mi hermana le tocó también hace unas semanas.
Ella recién entró a trabajar, le pagaron 600 pesos por un par de semanas, más o menos la mitad de lo que costaba el teléfono que le quitaron, así se va el dinero entre sustos, el dinero que no gastamos en diversión o en zapatos.
Yo me pregunto, porqué si los maleantes se han hecho tan buenos para sembrar terror en el transporte público no idean la forma de robarle un poco a los diputados o a todos los miembros de la clase política que son los culpables de que no haya trabajo, de que yo tenga que viajar en camiones largas distancias para ir a trabajar, o que mi hermana tenga ataques de nervios a raíz del último asalto.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Coming Soon
No estoy en coma, simplemente estoy inundada de trabajo contra mi voluntad. corro al lago todas las mañanas, corro a la oficina, corro a la casa de vuelta y corro a la cama antes de que otra preocupación me quite el sueño.
Estos días bailé sin parar toda una noche aun con dolor de panza y cadera infernal, fui víctima de un ataque terrorista, comí hasta reventar y hasta que el estómago dijo basta (pepinos con cochinada, empanadas de wacala, queso y minipambazos), vi materializado un proyecto caro y hermoso (consiste en paredes blancas y techo imitación alfombra, y no, no es un hospital psiquiatríco), y tengo mucho que contar.
Éstos son los títulos de mis próximos post, aún no estan redactados, pero tengo en la mente casi todas las palabras que los componen (aunque aún no están en orden), dígame usted , mi querido lector cuál le apetece y con gusto lo atenderemos a la brevedad, gra-cias (deje su mensaje después del bip)
* Crónica de un empacho anunciado (o Me as a socialité de petatiux)
* Señores ladrones, no soy rica
* O-eeee Oe Oe Oe O-eee Nor-tec, Nor-tec
* Alas pa' qué las quiero, si tengo un cuarto para soñar
Biiiiiip
Estos días bailé sin parar toda una noche aun con dolor de panza y cadera infernal, fui víctima de un ataque terrorista, comí hasta reventar y hasta que el estómago dijo basta (pepinos con cochinada, empanadas de wacala, queso y minipambazos), vi materializado un proyecto caro y hermoso (consiste en paredes blancas y techo imitación alfombra, y no, no es un hospital psiquiatríco), y tengo mucho que contar.
Éstos son los títulos de mis próximos post, aún no estan redactados, pero tengo en la mente casi todas las palabras que los componen (aunque aún no están en orden), dígame usted , mi querido lector cuál le apetece y con gusto lo atenderemos a la brevedad, gra-cias (deje su mensaje después del bip)
* Crónica de un empacho anunciado (o Me as a socialité de petatiux)
* Señores ladrones, no soy rica
* O-eeee Oe Oe Oe O-eee Nor-tec, Nor-tec
* Alas pa' qué las quiero, si tengo un cuarto para soñar
Biiiiiip
sábado, 17 de octubre de 2009
Missing you, mi friend
Si pudiera decirte algo, así sin pretensiones para herirnos, sin presumir, sin llorar, sin sonar a reproche, te diría que te extraño por las noches en las charlas del messenger, que añoro los tiempos cuando no éramos más que compañeros poniéndose de acuerdo para el trabajo de alguna materia de la uni.
Los dos tipos raros del grupo,la chica del morral que siempre parece estar en otro lado y el chico de la voz grave que es amigable con todos pero no termina de encajar en ninguna parte.
Extraño los aventones cuando nos quedábamos horas en la parada sin tomar la decisión de salir del coche e ir a mi casa, no porque tuvieramos nada, sino por la plática y la buena música, ambas cosas no volverán.
En algún momento nos perdimos y ya no somos los mismos, ni hablar de los abrazos sinceros en las tardes de lluvia, o las llamadas en la madrugada nomás para ver cómo va la chamba nocturna, ni hablar de los gustos, las pelis o las carcajadas.
Te extraño . punto
Los dos tipos raros del grupo,la chica del morral que siempre parece estar en otro lado y el chico de la voz grave que es amigable con todos pero no termina de encajar en ninguna parte.
Extraño los aventones cuando nos quedábamos horas en la parada sin tomar la decisión de salir del coche e ir a mi casa, no porque tuvieramos nada, sino por la plática y la buena música, ambas cosas no volverán.
En algún momento nos perdimos y ya no somos los mismos, ni hablar de los abrazos sinceros en las tardes de lluvia, o las llamadas en la madrugada nomás para ver cómo va la chamba nocturna, ni hablar de los gustos, las pelis o las carcajadas.
Te extraño . punto
viernes, 16 de octubre de 2009
Utopía
Comimos esa tarde y él me dijo que en efecto estaba casado y tenía un hijo, yo respiraba aliviada porque había sentido su mirada explorando mi rostro más de lo normal.
Salimos del restaurante y no me dio un abrazo que duró demasiado tiempo, no me dijo que yo era una chica muy linda, ni frunció el seño cuando le dije que estaba profundamente enamorada de mi novio.
Nunca pasamos más tiempo juntos del debido y nunca rompimos las barreras de confianza, siempre hemos sido respetuosos del espacio vital del otro.
Alguna vez pensé que a lo mejor era atractivo pero la idea se desvaneció tan pronto como había llegado, nunca he tenido la tentación de besarlo o tomarlo de la mano, él nunca me ha dedicado un escrito que me haga estremecer, y definitivamente nunca nos hemos hecho caricias en las manos o los pies por debajo de la mesa.
Salimos del restaurante y no me dio un abrazo que duró demasiado tiempo, no me dijo que yo era una chica muy linda, ni frunció el seño cuando le dije que estaba profundamente enamorada de mi novio.
Nunca pasamos más tiempo juntos del debido y nunca rompimos las barreras de confianza, siempre hemos sido respetuosos del espacio vital del otro.
Alguna vez pensé que a lo mejor era atractivo pero la idea se desvaneció tan pronto como había llegado, nunca he tenido la tentación de besarlo o tomarlo de la mano, él nunca me ha dedicado un escrito que me haga estremecer, y definitivamente nunca nos hemos hecho caricias en las manos o los pies por debajo de la mesa.
viernes, 9 de octubre de 2009
Soft Friday
Desperté tarde, corrí bajo el sol y he pasado toda la mañana perdiendo el tiempo en internet y jodiendo, como sólo yo se hacerlo, para conseguir entrevistas.
Ayer salí a las 10 de la noche del periódico, con más frustración que satisfacción pero con mi trabajo entregado y la panza llena porque fuimos todos a comer (atascarnos) a un lugarcito argentino.
Lo cierto es que le estoy agarrando la onda, tengo un jefazo, es la buena onda con patas y no para de repetirme que en unos meses los otros periódicos van a estar peleando por mi (ojalá lo escuche quienquiera que sea dios y le haga caso).
Escucho a Nortec y a las pupinis intercalados, este viernes está bastante a gusto, todavía tengo pendiente el trabajo de domingo para lunes pero, naaaaa, lo dejaré para después, hoy voy a disfrutar mi casa, el acordeón, a L. , las palomitas, los perros y el sol que se filtra en las ventanas
Ayer salí a las 10 de la noche del periódico, con más frustración que satisfacción pero con mi trabajo entregado y la panza llena porque fuimos todos a comer (atascarnos) a un lugarcito argentino.
Lo cierto es que le estoy agarrando la onda, tengo un jefazo, es la buena onda con patas y no para de repetirme que en unos meses los otros periódicos van a estar peleando por mi (ojalá lo escuche quienquiera que sea dios y le haga caso).
Escucho a Nortec y a las pupinis intercalados, este viernes está bastante a gusto, todavía tengo pendiente el trabajo de domingo para lunes pero, naaaaa, lo dejaré para después, hoy voy a disfrutar mi casa, el acordeón, a L. , las palomitas, los perros y el sol que se filtra en las ventanas
BUEN VIERNES A TODOOOOOS
sábado, 3 de octubre de 2009
AMOR ODIO
Mi relación con la comida es algo así como una relación enfermiza de dos amantes que no se quieren, pero se necesitan.
Me molesta comer sola en público, como cuando te incomoda besar a tu novio en un lugar público, o en medio de una fiesta.
Cuando era pequeña, la comida era uno de mis juguetes, con el cuál jugué hasta salir lastimada. Solía jugar a que los frijoles refritos eran caviar y yo era una muchacha rica. Veía mucha televisión y siempre que bebía sidral mundet pensaba que era un wisky y yo una alcohólica adolescente de beverly hills 90210.
Cuando murió mi abuela, mi compulsión por jugar toda la tarde se convirtió en mi compulsión de comer todo lo que se me atravesaba: una vez mi hermana y yo nos empachamos con salchichas, fue mi culpa, simplemente no quería dejar de comer.
Luego fue distinto, la secundaria, las faldas cortas, los chicos y las cinturas que cada vez se marcaban más a mi alrededor me hicieron cambiar de parecer.
Enfermé fuerte de gripa, estuve como tres días sin probar bocado y descubrí que mis pantalones no apretaban tanto, en resumidas cuentas eso fue el principio de un proceso que me llevó de la talla 15 a la talla 5 en unos cuantos meses.
Ahí estaba yo, con la cabeza llena de chinos y la cintura más breve de mi salón, pero también tenía las ojeras más pronunciadas y los peores problemas en materia de defensas.
Me cayó el veinte un día luego de un par de desmayos, tenía que comer y comer bien.
Entonces recuperé la confianza, deje de fijarme en las calorías y deje de comer de manera TAN compulsiva, regresé a la talla 11, luego a la 9 y así anduve largo rato.
Luego regresé al ejercicio, empecé a correr para huir de los amores cobardes, empecé a cuidarme y a retomar las cosas y ponerlas en su lugar.
Ahora soy talla 5 a casi 15 años de haber empezado con la relación más problemática de mi vida.
Es triste pensar que todo lo que como me cae mal, o que cada vez que como algo sabrosote y grasoso deseo con todas las fuerzas que me caiga mal y me induzca una diarrea de esas severas que te deja con el vientre plano y una hermosa sensación de ligereza.
Supongo que la comida y yo tenemos un matrimonio de esos viejos: nos llevamos bien en las fiestas, nos aborrecemos a la hora de desvestirnos e ir a la cama y somos cordiales en público, pero no nos queremos, no podemos dejarnos y, desgraciadamente, yo sigo sin quitarme la compulsión.
Me molesta comer sola en público, como cuando te incomoda besar a tu novio en un lugar público, o en medio de una fiesta.
Cuando era pequeña, la comida era uno de mis juguetes, con el cuál jugué hasta salir lastimada. Solía jugar a que los frijoles refritos eran caviar y yo era una muchacha rica. Veía mucha televisión y siempre que bebía sidral mundet pensaba que era un wisky y yo una alcohólica adolescente de beverly hills 90210.
Cuando murió mi abuela, mi compulsión por jugar toda la tarde se convirtió en mi compulsión de comer todo lo que se me atravesaba: una vez mi hermana y yo nos empachamos con salchichas, fue mi culpa, simplemente no quería dejar de comer.
Luego fue distinto, la secundaria, las faldas cortas, los chicos y las cinturas que cada vez se marcaban más a mi alrededor me hicieron cambiar de parecer.
Enfermé fuerte de gripa, estuve como tres días sin probar bocado y descubrí que mis pantalones no apretaban tanto, en resumidas cuentas eso fue el principio de un proceso que me llevó de la talla 15 a la talla 5 en unos cuantos meses.
Ahí estaba yo, con la cabeza llena de chinos y la cintura más breve de mi salón, pero también tenía las ojeras más pronunciadas y los peores problemas en materia de defensas.
Me cayó el veinte un día luego de un par de desmayos, tenía que comer y comer bien.
Entonces recuperé la confianza, deje de fijarme en las calorías y deje de comer de manera TAN compulsiva, regresé a la talla 11, luego a la 9 y así anduve largo rato.
Luego regresé al ejercicio, empecé a correr para huir de los amores cobardes, empecé a cuidarme y a retomar las cosas y ponerlas en su lugar.
Ahora soy talla 5 a casi 15 años de haber empezado con la relación más problemática de mi vida.
Es triste pensar que todo lo que como me cae mal, o que cada vez que como algo sabrosote y grasoso deseo con todas las fuerzas que me caiga mal y me induzca una diarrea de esas severas que te deja con el vientre plano y una hermosa sensación de ligereza.
Supongo que la comida y yo tenemos un matrimonio de esos viejos: nos llevamos bien en las fiestas, nos aborrecemos a la hora de desvestirnos e ir a la cama y somos cordiales en público, pero no nos queremos, no podemos dejarnos y, desgraciadamente, yo sigo sin quitarme la compulsión.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
De carne y hueso
Había decidido ponerme las pilas en mi titulación para después analizar si seguiría buscando trabajo de algo de la carrera o si mejor me iría a vivir a otro país, aunque fuera abajo de un puente.
Trabajaba en un lugar cómodo, mal pagado, explotador, pero cómodo. Tenía un horario fijo, dormía poco, pero salía temprano y al irme a dormir no me agobiaban los pendientes.
Genaro llamó un día, me preguntó si sabía inglés, que qué tanto. Dije que si, que en un 50% a nivel conversación "Eso es todo lo que necesito" dijo.
No se con exactitud lo que pasó en los días siguientes, yo dije que si, ellos dijeron que no, todos decían que si, yo decia que no, mi anterior jefe dijo que por favor no, yo dije que si al fin.
Terminé mudándome a un cubículo azul, una oficina en toda la extensión de la palabra, elevadores, espejos, poca luz, tecleos interminables, teléfonos que suenan cuando nadie contesta y olas de voces que vienen y se van de manera intermitente.
Ese lugar es como un gran monstruo en medio de una colonia vieja, un monstruo con las entrañas de espejo. Es un viaje a los noventa, donde la recepción parece nave espacial y la redacción es un viaje al principio de los tiempos del periodismo.
La idea del PE-RIO-DI-CO es algo tentador, Santa Cruz me dijo que no habría otra oportunidad, que el proceso generalmente es que uno toque las puertas de los diarios sin respuesta "no va a llamarte nadie otra vez para ver si quieres escribir en sus páginas¨.
Pensé que tenía razón, tal vez sigo creyéndolo, pero la práctica del periodismo financiero es muy distante de la idea del periodista romántico, el que va de evento en evento, llama y llega cansado a la redacción para escribir de manera incesante.
Mi día periodístico es más bien una maraña de angustia, vivo pendiente de las notas de prensa internacional, me tiemblan las rodillas cada vez que tengo que entrevistar y quiero chillar cada vez que tengo que hablar en inglés.
He trabajado los últimos dos fines de semana, el último día festivo (hoy) y temo que este fin se repita la historia.
Lo cierto es que tengo muchas dudas de si esto es lo que quiero, soy una periodista gitana, lo sé porque no soy huevona y no me da miedo escribir de lo que quiero ni darle un enfoque diferente a las cosas, no me importa no dormir a fin de entregar una buena nota, algo bien hecho, pero creo que me ha devorado el miedo de dedicarme a lo que me gusta.
Quizá no sea miedo, quizá sea que aún no sé a bien lo que realmente me gusta.
Trabajaba en un lugar cómodo, mal pagado, explotador, pero cómodo. Tenía un horario fijo, dormía poco, pero salía temprano y al irme a dormir no me agobiaban los pendientes.
Genaro llamó un día, me preguntó si sabía inglés, que qué tanto. Dije que si, que en un 50% a nivel conversación "Eso es todo lo que necesito" dijo.
No se con exactitud lo que pasó en los días siguientes, yo dije que si, ellos dijeron que no, todos decían que si, yo decia que no, mi anterior jefe dijo que por favor no, yo dije que si al fin.
Terminé mudándome a un cubículo azul, una oficina en toda la extensión de la palabra, elevadores, espejos, poca luz, tecleos interminables, teléfonos que suenan cuando nadie contesta y olas de voces que vienen y se van de manera intermitente.
Ese lugar es como un gran monstruo en medio de una colonia vieja, un monstruo con las entrañas de espejo. Es un viaje a los noventa, donde la recepción parece nave espacial y la redacción es un viaje al principio de los tiempos del periodismo.
La idea del PE-RIO-DI-CO es algo tentador, Santa Cruz me dijo que no habría otra oportunidad, que el proceso generalmente es que uno toque las puertas de los diarios sin respuesta "no va a llamarte nadie otra vez para ver si quieres escribir en sus páginas¨.
Pensé que tenía razón, tal vez sigo creyéndolo, pero la práctica del periodismo financiero es muy distante de la idea del periodista romántico, el que va de evento en evento, llama y llega cansado a la redacción para escribir de manera incesante.
Mi día periodístico es más bien una maraña de angustia, vivo pendiente de las notas de prensa internacional, me tiemblan las rodillas cada vez que tengo que entrevistar y quiero chillar cada vez que tengo que hablar en inglés.
He trabajado los últimos dos fines de semana, el último día festivo (hoy) y temo que este fin se repita la historia.
Lo cierto es que tengo muchas dudas de si esto es lo que quiero, soy una periodista gitana, lo sé porque no soy huevona y no me da miedo escribir de lo que quiero ni darle un enfoque diferente a las cosas, no me importa no dormir a fin de entregar una buena nota, algo bien hecho, pero creo que me ha devorado el miedo de dedicarme a lo que me gusta.
Quizá no sea miedo, quizá sea que aún no sé a bien lo que realmente me gusta.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




